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En el año 2003, las historias y la presencia de nuestras comunidades latinoamericanas como los peruanos, chilenos, bolivianos, paraguayos, argentinos, colombianos, venezolanos, etc, todavía tenían muy poca visibilidad y no existían estadísticas suficientes que mostraran realmente la dimensión de nuestras migraciones. |
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Por eso motivo decidímos comenzar a escribir y registrar estas historias, convencido de que cada comunidad tenía algo importante que contar. Uno de los primeros ejemplos que pude conocer fue el de la comunidad boliviana, que comenzaba a organizar grandes celebraciones patrias. Recuerdo aquellas fiestas que reunían a miles de bolivianos durante tres días —viernes, sábado y domingo— en el Memorial da América Latina, en Barra Funda. Con el paso de los años, estas celebraciones crecieron y llegaron a ocupar espacios emblemáticos como el Sambódromo de Anhembi, llenándose de color, música, gastronomía, tradición y, sobre todo, orgullo boliviano. La historia también se fue escribiendo con otras comunidades de este generoso pais BRASIL. Los peruanos fueron fortaleciendo sus celebraciones y encuentros culturales; los chilenos encontraron espacios para mantener vivas sus tradiciones, al igual que los paraguayos y otras comunidades latinoamericanas que fueron construyendo su propia presencia en la ciudad. São Paulo se convirtió así en un verdadero punto de encuentro de culturas. Comunidades que llegaron buscando nuevas oportunidades fueron creando asociaciones, fiestas, espacios religiosos, emprendimientos y actividades culturales que hoy forman parte de la diversidad de esta gran ciudad. De cada migración existen personas, familias, sacrificios, sueños y una identidad que no desaparece al cruzar una frontera.
Registrar nuestra historia es también una manera de reconocer quiénes somos y la huella que los latinoamericanos hemos dejado en São Paulo. |
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